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Vacunas en la tercera edad

Las vacunas no solo son imprescindibles para proteger la salud de bebés y niños. En la población adulta, y especialmente en el caso de las personas mayores de 60 años y en aquellos que padecen enfermedades crónicas, las campañas de vacunación frente a patologías como la gripe o la enfermedad neumocócica, pueden disminuir significativamente la morbimortalidad de los grupos de riesgo, y reducir la tasa de hospitalizaciones.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha fijado como objetivo que la cobertura vacunal alcance al menos al 75% de los mayores de 65 años, sin embargo, durante la temporada 2012-2013, en España solo se vacunó el 59,1% de este colectivo. Por ello, los expertos del Grupo de Vacunas de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) quieren concienciar a la sociedad de la seguridad de estos fármacos y de los beneficios que suponen, tanto para la persona vacunada como para el conjunto de la comunidad.

Las vacunas contra la gripe y el neumococo, por ejemplo, reducen más de un 30% la hospitalización de personas mayores, y un 50% la mortalidad causada por estos virus y las complicaciones asociadas. Y es que la gripe, una afección con la que estamos tan familiarizados que solemos considerarla como algo muy molesto pero sin mayores consecuencias, puede provocar otras enfermedades como neumonía, bronquitis, otitis, sinusitis o amigdalitis, como explica Primitivo Ramos Cordero, coordinador médico-asistencial del servicio regional de Bienestar Social de la Comunidad de Madrid.

Como recuerdan los expertos, la edad es un factor de riesgo en estos casos porque la inmunidad celular desciende al cumplir años, a lo que además se añade el hecho de que el paciente mayor puede padecer enfermedades crónicas, como diabetes, trastornos cardiovasculares o afecciones del aparato respiratorio (EPOC, asma…), que le hacen más vulnerables a sufrir complicaciones.

 Vacunas recomendadas en la tercera edad

Las principales vacunas que recomiendan los expertos de la SEGG para los mayores de 60 años y, en general, para la población adulta considerada grupos de riesgo, como es el caso de las personas inmunodeprimidas o que padecen enfermedades crónicas (trastornos cardiovasculares o pulmonares, neuropatías, afecciones hepáticas, renales o sanguíneas), así como los profesionales sanitarios o cuidadores de enfermos, son:

Vacuna contra la gripe. La prevención frente a la gripe es fundamental en este sector de la población, porque contribuye a evitar la aparición de otras patologías asociadas como neumonía, bronquitis, sinusitis…, que pueden comprometer seriamente la salud del paciente. Además, varios estudios epidemiológicos sugieren una relación inversa entre la vacunación contra la gripe y el riesgo de sufrir un episodio cardiovascular.

Las vacunas contra la gripe y el neumococo reducen más de un 30% la hospitalización de personas mayores, y un 50% la mortalidad causada por estos virus y las complicaciones asociadas

Vacuna contra el neumococo. El neumococo provoca patologías como meningitis, neumonía, sepsis, sinusitis o bacteriemia, y la tasa de mortalidad en el caso de los pacientes de edad avanzada está entre un 20 y un 40%. Se estima que la mortalidad por enfermedad neumocócica en adultos es siete veces mayor que en el caso de los niños, lo que se atribuye a una mayor presencia de patologías previas que empeoran el pronóstico de la enfermedad. Las actuales vacunas antineumocócicas son capaces de prevenir la neumonía invasiva un 60-70% en adultos y mayores, disminuyendo significativamente los ingresos hospitalarios y la mortalidad.

Vacuna contra el herpes zóster. La SEGG la ha incluido en su último documento en el que recoge las recomendaciones de vacunación para adultos y mayores, y espera que ya esté disponible en la temporada 2014-2015. El virus de la varicela permanece latente en el organismo, y cuando disminuye la capacidad del sistema inmune se reactiva, provocando su característica culebrilla. En los pacientes inmunodeprimidos la infección se puede extender a diversos órganos, lo que se conoce como zóster diseminado, una patología grave que incluso puede causar la muerte del afectado por neumonitis, hepatitis o encefalitis, tal como explica el Dr. Luis Salleras, miembro del Grupo de Vacunas de la SEGG. En cualquier caso, el herpes zóster causa mucho dolor y puede llegar a volverse crónico, deteriorando seriamente la calidad de vida del paciente, de ahí la importancia de esta vacuna.

Vacuna contra el tétanos. La SEGG advierte que la mayoría de las personas mayores no están protegidas frente al tétanos, y recomienda que se vacunen para prevenir esta enfermedad, sobre todo si tienen heridas.

Fuente: Vacunas en la tercera edad 

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